Sunday, September 12, 2010

Y sigo copiando escritos del pasado....Viernes 8 de febrero del 1996

VIERNES 8 DE FEBRERO 1996 (01:00)


Tal vez es demasiada vanidad decir que los tres estamos contentos... y aclaro antes que nada que la palabra “contentos” no me gusta pues la considero poco explicativa para el estado de ánimo en que nos encontramos. Y tengo que mencionar también que no existe razón alguna que explique nuestra transitoria felicidad. Pero si logro terminar de escribir esto sin mencionar las causas por las cuales no deberíamos de sentirnos así, tendré entonces otra razón que justifique dicha “alegría”. Y también lo pongo entre comillas porque mas que alegría, explico nuestro estado de ánimo como egoísmo, vanidad y cierta sensación de bienestar. Puedo pensar que tanto egoísmo puede parecer obsceno aunque a decir verdad no quiero detenerme a pensar en eso. En este instante, mi mente sonríe, mi corazón se acomoda para recargarse en mi, y yo trato de comprender nuestro estado. Decido entonces correr hacia el espejo y no logro ver a ninguno de aquellos dos, solo veo mi imagen reflejada y veo como una bella sonrisa corresponde a mi llamado. Y es entonces cuando regreso y me doy cuenta que estar acompañada por una televisión, una taza de café, un cigarro recién encendido y una máquina de escribir vieja, una hoja sencilla de libreta, y mis inseparables compañeros, mi mente y mi corazón... logran hacerme sentir a gusto aquí,... a pesar de estar sola, de no tener con quien conversar, de contar los segundos, minutos, horas, días (por cierto... solo son 108 días los que me quedan aquí) y de no tener otra cosa que hacer, independientemente de las reglamentarias consultas que doy por cubrir determinado horario, que escribir una que otra loquera que lo único que reflejan son las enfermedades que padezco... que padecen. Mas que la paranoia del corazón, y que conste que lo escribo con su consentimiento,... reflejan el delirio de grandeza de mi mente que cree que puede abarcar otras áreas que no le corresponden. Cree que puede dar consultas un rato, estudiar otro rato, leer algún libro mas tarde, escribir cuanta tontería se le ocurre y todavía verse en el espejo y hacer que le guste la imagen que éste le muestra... y a decir verdad la felicito, porque hasta la fecha lo ha logrado. Sin embargo estoy un poco preocupada por el corazón, aunque no le gusta que lo involucre en mis escritos, esta vez si lo haré. No daré motivo alguno para que luego me reclame, pues en esta ocasión sólo diré que me preocupa por que no hace todo lo que la mente, pero bueno... son diferentes... además, está contento y eso me da gusto... independientemente que esté de flojo y de despreocupado. De hecho, creo que mi mente le contagió algo de sus delirios de grandeza, que en él tuvo el efecto de presentarse únicamente como un exceso de confianza y no miento al decir que se ve mejor y lo escucho más tranquilo.


Y voy de nuevo al espejo y sin tomar en cuenta a la mente y al corazón, sonrío, me acomodo el cabello, apago la luz y regreso convencida de que nunca escribirán aquellos dos de mí, por lo que debo ser sincera y decir que yo no estoy tan sana como presumo, pues sufro de ataques de hiperactividad y algo de hipomanía, que me hacen sonreír de nuevo y terminar de escribir lo mas rápido posible para poder revolcarme en el silencio de mi soledad que solo por unos instantes pide al tiempo no transcurrir y dejarme disfrutar de estas fiestas privadas que podemos organizar los tres hasta terminar agotados y hartos de placer por el simple hecho de llenarnos de sonido y sensaciones cada vez mayores y diferentes cada una. Y termino ahora si diciendo que por primera vez escribo de esta locura y por primera vez, ésta locura me gana y le gana también a mi mente en la lucha en que la primera pide dejar de escribir y la segunda, perdiendo pide mas hojas.

No comments:

Post a Comment